EL AMOR DE UNA ESTRELLA… POR UN SOL QUE NO BRILLÓ DE AMARILLO
Esa Estrella esperó por ese Sol mucho tiempo y con ilusión aguardó su llegada.
No podía ser una nube, ni un hermoso océano, oh no, esa estrella era más altiva y más orgullosa que eso.
Para ella, sólo para ella, tenía que ser un Sol.
Un Sol como los describen en los cuentos de hadas, lleno de luz y calor, lleno de brillantez y de emoción, todo lo que una Estrella podía soñar de un Sol.....
Y ese día llegó… y la oscuridad se alejó, y los pájaros cantaron y las flores se asomaron.
Todo era felicidad para la Estrella pues al fin había llegado su Sol.
Pero decía la leyenda que los Soles cuando llegaban no eran amarillos sino de una luz blanca que se transformaría con el pasar del tiempo, y la dedicación, y el empeño, y el amor que la Estrella pusiera en ese Sol...
La Estrella no perdió tiempo, se dedicó en cuerpo y alma a ese Sol. Su luz cambió pues siempre estaba ocupada atendiendo a ese Sol.
Sabía que cuando ese Sol se transformara en amarillo sería el más hermoso y el más deslumbrante…
¡Había puesto tanto empeño y dedicación!
No cabía duda que él sería el más perfecto (al menos para ella) de todo el universo.
Y el día se acercó y la Estrella estaba preocupada, pues veía a su Sol poquito a poco transformarse pero las vetas que surgían de él no eran amarillas.
No podía definir qué color sería y los demás decían dale tiempo, es normal.
No te preocupes tanto ya se transformará.
Pero los días pasaban y cada vez el Sol iba cambiando y no se ponía amarillo, una tenue luz azulosa iba saliendo de su interior y la Estrella ya temía lo peor...
Y ahora qué hago? se decía.
Si este Sol no brilla de amarillo, los demás no lo van a querer ni a aceptar, sufrirá por ser diferente, por no ser amarillo como los demás.
Hasta que una mañana el Sol se levantó y un hermoso color azul surgió de él… como el cielo, como las nomeolvides, como el mar cuando se junta con el cielo…
Y tenía su propia luz, una luz cegadora, hermosa, brillante, pero diferente.
No era la luz amarilla y radiante que todos esperaban de un Sol.
Era más bien como si el Sol y la Luna se hubieran juntado y le hubieran regalado lo mejor de ellos.
Y la Estrella estaba confundida, todo lo que había aprendido era a como ser la Estrella de un Sol amarillo y este era: ¡¡¡AZUL!!!
No fue fácil. Los demás no entendían.
La Estrella tuvo que luchar contra el rechazo y la incomprensión de los convencionalismos que decían "Los soles siempre son amarillos"…
Y así la Estrella luchó dentro de un mundo de Soles amarillos.
Enseño a su otra Estrellita que era hermoso tener un Sol azul y que tenía que sentirse orgullosa de él.
Le demostró al mundo que los Soles, no importan su color son todos hermosos y especiales...
Y saben que descubrió la Estrella???
Que su Sol no era el único diferente, que su Sol no era el único azul.
Había rojos y violetas, verdes, anaranjados y más azules también.
La Estrella se dio cuenta en ese momento que si continuaba preocupándose y llorando porque su Sol no era amarillo, sus ojos estarían demasiados nublados y no verían la luz única y radiante de su Sol.
Se perdería de las cosas más bellas, especiales, y maravillosas....
DE TENER UN SOL AZUL!!!!
(Autor desconocido...)
MACS.

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